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'Raised by Wolves', crítica sin spoilers: Ridley Scott recupera lo más oscuro de su ciencia-ficción en una serie atrevida y excesiva

He visto secuelas que tenían menos en común con la película que les precedía que lo que ‘Raised by Wolves’ tiene que ver con ‘Alien‘. Concretamente con las entregas de ‘Alien’ dirigidas por Ridley Scott, especialmente la fundacional primera parte y la irregular pero muy estimable ‘Prometheus‘. Sin embargo, ‘Raised by Wolves’ no es una secuela, entre otras cosas porque no tenemos xenomorfos y la línea cronológica futura no encaja. Pero sí encontramos muchas otras claves que acercan a esta extraordinaria serie que estrena TNT este jueves con dos capítulos a la mítica saga de Fox.

Estéticamente tenemos detalles tan esenciales como los androides, de comportamiento regido por reglas similares a los del universo de ‘Alien’. Curiosamente, el fluido que les da vida a modo de sangre es blanco y lechoso, como sabemos desde las primeras entregas que sucede con Ash o Bishop. En este caso, cuando una de las criaturas artificiales se estropea, comienza a supurar este líquido claro. El otro obvio parecido estético es la superficie del planeta Kepler-22b, conde se desarrolla la acción, y que recuerda en muchos aspectos al glorioso LV-223 de ‘Prometheus’: estructuras gigantes, fenómenos atmosféricos a ras de suelo, orografía agresiva…


Pero hay más, entrando al fondo de los temas que tratan, y que estos sí, delatan que estamos ante una obra con mucho en común no solo con los ‘Alien’ de Ridley Scott, sino con el resto de su cine en general y con el de ciencia-ficción (especialmente ‘Blade Runner‘, también muy atenta a las contradicciones y grandezas de la vida artificial) en particular. Esto es, la relación entre humanos y androides, y la de estos con sus respectivos creadores: los dioses reales o inventados, y los propios humanos. Del mismo modo, también está presente la tensión entre tecnología y creencias, más obvia y explícita en ‘Prometheus’, y representada en ‘Alien’ por el horror al vacío total que supone una muerte horrible a manos de Lo Desconocido.

Criados por lobos en un planeta hostil

El punto de partida de ‘Raised by Wolves’ hace de la sencillez su mejor virtud, contando una historia que, por una vez en una serie de género, no se bifurca en innumerables épocas, personajes o puntos de vista: aquí tenemos a dos androides, Padre y Madre, que se instalan en un planeta deshabitado después de concebir de forma artificial a un grupo de niños. Quieren iniciar una nueva civilización basada en el ateísmo y en la confianza en sí mismos, pero pronto chocarán con una religión, la Mitraica, que planea colonizar el planeta. Todo sin disgresiones innecesarias, sin vaivenes de ritmo, con una lección que ‘Westworld‘ y compañía deberían aprender de una vez: la sencillez y concisión narrativa no está reñida con la profundidad de lo que se cuenta.

Lo que hace singular a ‘Raised by Wolves’ es que a todas estas historias se les ha extraído la épica. El propósito de Padre y Madre de reiniciar la especie humana (con intenciones, de momento, desconocidas), su enfrentamiento con la iglesia Mitraica y los detalles sobre algunos de los miembros de ésta que descubrimos en el segundo episodio, todo forma parte de una feroz lucha por la supervivencia que no tiene nada que ver con una gloriosa conquista del espacio al uso. Pronto descubrimos que ese ‘Criado(s) por lobos’ del título no hace referencia a Rómulo y Remo y al nacimiento del Imperio Romano (al menos no exclusivamente) sino a una visión algo más asilvestrada y desesperada de la existencia. Incluso a un nivel trascendente.

Para ello, un Ridley Scott en plena forma en términos de inventiva y visceralidad usa al fascinante personaje de Madre, un auténtico descubrimiento personificado por una Amanda Collin de dulce pero siempre inquietante aspecto que es capaz de convertirse en un devastador ángel de la muerte para proteger a sus retoños. Posiblemente, la historia que veremos evolucionar en episodios venideros es la de Madre, de considerable poder icónico y cargada de simbolismos muy bien hilados. Esto es, del falso nombre de Lamia al poder que reside en sus ojos -que van y vienen como amuletos de poder, al estilo de la mejor mitología clásica-, pasando por su devastador aspecto como nigromante, que es como llaman a los androides que se ponen en plan terminator, pero con un punto inequívocamente místico.

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Precisamente son esas sencillez y visceralidad (la que hace que en el cuarto final del primer episodio, una historia de supervivencia se convierta en otra cosa; y en el arranque del segundo descubramos hechos relevantes que cambian completamente la perspectiva del relato) lo que hace difícil predecir qué derroteros tomará la serie. Parece sensato confiar, eso sí, en el buen hacer del creador de la serie, Aaron Guzikowski, que entre otras cosas, guionizó una oscurísima película de Denis Villeneuve, la estupenda ‘Prisioneros’. Y que si en dos capítulos iniciales** ha creado una simbología profunda y original para la serie, y ha pintado con tres brochazos a un puñado de personajes fascinantes**, hay espacio para esperar que la cosa se mantenga con ese nivel.

‘Raised by Wolves’ es una estupenda y modesta historia de ciencia-ficción oscura, que bebe de los comics desnortados de género de hace unas décadas, tipo ‘Metal Hurlant’ o ‘2000 AD’, y que tan pronto desarrolla una fascinante mística trascendental como se reboza en los códigos visuales de la Nueva Carne con regusto a látex ochentero. Un producto originalísimo y decididamente no para todos los gustos, pero qué fácilmente puede brillar como un nuevo camino a seguir en la (previsiblemente) muy siniestra evolución que nos va a dar el género en los próximos años.


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‘Raised by Wolves’, crítica sin spoilers: Ridley Scott recupera lo más oscuro de su ciencia-ficción en una serie atrevida y excesiva

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Xataka

por
John Tones

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