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Es comprensible la tentación de las empresas de utilizar la inteligencia artificial y otras tecnologías para mejorar el rendimiento, reducir los costes laborales y mejorar el balance final. Pero antes de perseguir la automatización que podría poner en riesgo el trabajo de los empleados humanos, es importante que los dueños de los negocios hagan un cuidadoso balance de sus operaciones.

 

La IA no debería aplicarse a todos los negocios de la misma manera, según Chris Meyer, profesor de práctica y director de educación de pregrado de la Escuela de Administración Lally del Instituto Politécnico Rensselaer. Detalla su investigación sobre el tema en la revista Journal of Service Management.

 

“La IA tiene el potencial de dar un vuelco a nuestras ideas sobre qué tareas se adaptan de manera única a los humanos, pero una automatización de servicios mal implementada o estratégicamente inapropiada puede alienar a los clientes, y eso perjudicará a las empresas a largo plazo”, dijo Meyer.

 

Según lo hallado por Meyer, la elección de utilizar la automatización o la IA debe ser una decisión estratégica. Si una empresa compite ofreciendo una cantidad sustancial de interacción humana, o tiene una gama de ofertas de servicios que cambian de un cliente a otro, la empresa tendrá un menor índice de éxito en la sustitución de profesionales humanos por tecnologías de IA. Meyer también descubrió que lo contrario es cierto: las empresas que limitan las opciones y la interacción de los clientes tendrán más éxito si deciden automatizarse.

fuente: noticiasdelaciencia.com