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Eduard Fernández, qué joven te veo: así se hicieron 250 planos de deepfakes 'made in Spain' que asombran en '30 monedas'

Eduard Fernández mira a cámara con seriedad, pero no lo hace el Eduard Fernández de hoy, sino uno de hace años, rejuvenecido. Es él, pero no es él, porque en esa escena Eduard Fernández es un deepfake de sí mismo. Uno que permite que nos metamos en su pasado.

Ese es de hecho uno de los 250 planos con deepfakes en los que Alejandro Pérez Blanco (@thehardmenpath) ha estado trabajando para la producción de ‘30 monedas‘, la serie de HBO dirigida por Álex de la Iglesia. Hemos hablado con él y nos ha contado cómo funciona una técnica que tiene algo de mágico, porque lo importante, como dice él, es que nadie se dé cuenta de que esos deepfakes lo son.


Efectos especiales invisibles

A Alejandro Pérez Blanco le picó el gusanillo de los efectos especiales muy pronto: ya e encargaba de esa parte en los cortos que hizo durante la carrera de Comunicación Audiovisual, y a partir de ahí fue desarrollando ese trabajo en todo tipo de producciones, algo que demuestra su perfil en IMDB.

Colaboró con ‘Cronocrímenes‘, ‘Extraterrestre‘ y ‘Open Windows‘ de Nacho Vigalondo, y también ha trabajado en producciones como ‘El fin de la comedia‘ y otros muchos proyectos a lo largo de más de una década.

Sin embargo su último trabajo es el que ha llamado especialmente la atención gracias a un hilo que publicaba estos días. En él daba algunos detalles de su trabajo en ’30 monedas’, la serie de Álex de la Iglesia que se emite en HBO. En esta producción Alejandro se ha encargado de crear 250 planos de deepfakes en los que ha rejuvenecido a Eduard Fernández y a Manolo Solo, dos de los protagonistas de la serie, y el resultado es espectacular.

Alejandro Perez Blanco

Nos pusimos en contacto con él y en una larga y apasionante conversación telefónica nos contó un poco más en detalle cómo ha llegado hasta aquí y cómo desarrolla su trabajo. Para empezar, nos decía, los efectos especiales siempre están aunque no lo parezcan. Permiten “colocar imágenes dentro de una tele, arreglar fallos de raccord, estabilizar cámaras, es decir, arreglar los fallitos que hay en rodaje, cosas que no se ven”.

Aunque lleva interesándose por el tema desde hace tiempo, su trabajo real con deepfakes se inició cuando Manuel Bartual contactó con él porque quería cambiar una cara para su tercer gran hilo en Twitter, la célebre historia de Nela García en #RedMonkey. Tiempo después explicaba en un hilo en Twitter con el ‘making of’ cómo se completó aquel proceso (no os perdáis el vídeo), que desde luego acabó dando un resultado espectacular.

Él mismo decía en ese vídeo algo muy importante: “al final es un proceso muy lento porque no puedes acostumbrarte: si miras mucho tiempo una cara, empieza a parecerte natural, pero luego descansas, la vuelves a ver y… ¡ah! tiene algo raro. El público que la ve por primera vez sentiría exactamente eso”.

Alejandro nos explicaba cómo aquello que Bartual le pidió era una oportunidad estupenda para investigar en ese tema que como destaca ‘sobre todo se utiliza en pornografía‘. Ya empezaba a salir gente que había conseguido aplicar inteligencia artificial para cambiar caras, y tras indagar en este ámbito comprendió que se podía utilizar “aunque luego había que hacer mucha postproducción de verdad”.

Aquel trabajo hizo que poco a poco fuera haciendo más y más pruebas que “cada vez salían un poquito mejor”. Su trabajo acabó siendo un estupendo escaparate para que acabaran fichándole en ‘El intermedio’ —también ha colaborado con Late Motiv, donde incluso hace un cameo aquí—, donde por ejemplo se encarga de la sección de ‘Entrevistas por la cara’ y donde recientemente transformó al Gran Wyoming en el Papa Francisco con el resultado que podéis ver en ese vídeo de LaSexta. Ahí es nada.

También colaboró en ese anuncio viral de Campofrío de 2019, con esa excepcional producción llamada ‘Fake Me’ en la que Alejandro Pérez se encargó de resucitar a Chiquito de la Calzada para que hiciera un ‘moonwalk‘.

Fue entonces cuando Álex de la Iglesia contactó con él. “Me gusta tu trabajo, ¿cómo andas de tiempo?”, le preguntó. Para Alejandro aquello fue increíble, y de todas las pruebas que le enseñó destacaba “una no publicada de intento de rejuvenecer con calidad de cine”.

Lo normal, nos decía, era encontrar experimentos en YouTube con resolución muy baja porque es mucho más fácil, pero aquel clip convenció a de la Iglesia, que le fichó y junto a la productora perfiló el camino a seguir para su participación en ese proyecto llamado ’30 monedas’.

Por cierto: este profesional de los efectos especiales no solo se dedica a eso: también es un apasionado de los juegos de mesa y hace poco ha lanzado dos, ‘Ladrillazo‘ (cocreador) y ‘Hoy se sale‘ (editor) que se han financiado con éxito en sendas campañas de financiación colectiva. Este último ha vendido 3.000 ejemplares en 2 meses, mientras que ‘Ladrillazo’ estaba agotado tras vender 6.000 ejemplares hasta ayer, pero acaban de lanzar una nueva edición.

Aquella primera hora de ‘Capitán América: el primer vengador’

Desde hace tiempo ha habido producciones que han inspirado a este profesional, pero como nos decía, “los mejores efectos especiales que he visto son los de de la primera media hora de ‘Capitán américa: el primer vengador‘. ¡Es un actor súper cachas y durante la primera media hora es un canijo!“.

Al investigar sobre el tema leyó cómo algunos se preguntaban cómo le habían puesto tantos músculos a Chris Evans, su protagonista. “No se los habían puesto, se los habían quitado“, nos explicaba Alejandro Pérez, que destacaba cómo usaron docenas de técnicas distintas que le revelaron que aquello era “un mundo loquísimo y fascinante” con unos resultados que al final quedaron realmente bien.

Para este profesional la existencia de efectos especiales es una constante en prácticamente cualquier producción. “Ya sé que va a haber explosiones”, comentaba, “pero ver a Marty McFly quitándole la gorra a su hijo en Regreso al futuro II es un ejemplo de que el director puede hacer lo que quiera”.

Hay empresas espectaculares en esto, y nos hablaba por ejemplo de Lola Visual Effects (Lola VFX) —que por mucho nombre floklórico es americana a más no poder—, encargada de algunos de los rejuvencimientos más conocidos de la historia reciente del cine. Entre ellos, el de Michael Douglas en ‘Ant-Man‘ o el de Robert Downey Jr. en ‘Capitán América: Civil War‘, que precisamente encabeza su sitio web oficial.

La lista de proyectos de este estudio es asombrosa, y entre ellos que desde luego asombró por cómo jugaba con los procesos de envejecimiento y rejuvenecimiento en el ámbito de los efectos especiales: ‘El curioso caso de Benjamin Button‘. A pesar del resultado, destacaba Pérez, “todo es 3D”, no hay deepfakes implicados en esa producción porque se realizó antes de que este fenómeno saliera a la luz.

Esta empresa lleva de hecho desde 2000 participando en prácticamente todas las películas en las que actúa Tom Cruise “sin decir a qué se dedicaban en ellas, pero algo harán”, afirmaba nuestro experto. Tom Cruise está estupendo a sus 58 años y desde luego lo demuestra en sus películas, pero quizás haya un poco de ayuda digital en esas producciones.

Deepfakes ante el reto de nuestra habilidad para reconocer caras

Las influencias en el ámbito del rejuvenecimiento digital han llegado de distintos ámbitos, pero por ejemplo Alejandro nos comentaba cómo “lo que hicieron con ‘Rogue Onete provoca un salto‘.

Ahí compartía algo importante al realizar deepfakes y de lo que hemos hablado antes: “Si cojo una cara y muevo un ojo dos píxeles a la derecha yo no lo noto porque lo hago yo, pero los de fuera sí. Es muy peligroso acostumbrarse, es muy importante desarrollar una mecánica para evitarlo“.

Precisamente ese es uno de los desafíos de los deepfakes: ser creíbles, no hacer que demos ese “salto”. Alejandro Pérez nos hablaba de cómo “reconocer caras es lo que mejor hace el ser humano. Todo lo demás es menos innato. Todo es artificial, está aprendido, pero reconocer caras es algo que hacemos cada uno de forma distinta”.

Precisamente por ello este tipo de procesos, nos comentaba, son tan delicados. “Si yo me equivoco manipulando una nariz puede que tú no te des cuenta pero tu primo sí. El reto es conseguir hacer algo que cuele para la mayor cantidad posible de gente todo el tiempo que se pueda“.

Esa es la razón por la que en la producción de ’30 monedas’ Alejandro Pérez se rodeó de todo el equipo que le permitía no acostumbrarse. “Todos ellos veían todo lo que yo hacía antes de que lo viera Álex y entre todos dábamos una opinión sobre lo que podía mejorarse o cambiarse”. El resultado, tanto si habéis visto la serie como si contempláis las capturas que él compartía en su hilo de Twitter, es espectacular.

Los ojos son el espejo del alma (y de los deepfakes)

“A partir de los 45 años los ojos empiezan a ser de otra manera”, nos explicaba Alejandro al hablar de uno de los mayores retos de este proceso. “Si ves lo que he hecho, lo que intentamos sobre todo es que unos actores de 50 años no tengan ojos de 50 años“.

Eduard Fernandez 2

Para este profesional en los ojos “está gran parte de lo que nosotros entendemos por la edad”. Durante su trabajo en estos deepfakes para ’30 monedas’ él y el equipo trataron de saber “cuánto de los ojos originales podemos mantener. Por ejemplo, el brillo en los ojos: si lo quitas es raro, y siempre que he podido he mantenido rasgos originales. Los movimientos siempre son los mismos, la IA lo hace muy bien, pero no hace tan bien controlar hacia dónde va la mirada. Siempre que puedo intento mantener los ojos originales, aunque sólo sean las pupilas”.

Eso se nota por ejemplo en esa imagen que encabeza el tema con un Eduard Fernández al que se le ve el blanco de los ojos en su versión rejuvenecida. En la imagen original su mirada no es la misma, y aunque hay otros aspectos que contribuyen (la cara más delgada, menos arrugas, apenas bolsas en los ojos), ese es el aspecto fundamental, y aquí hubo una confidencia curiosa de este profesional.

“El globo ocular está reconstruido. En Manolo [Solo, coprotagonista de la serie] se blanquean una pizca los ojos, pero es que esta técnica se usa mucho en revistas de moda“, nos explicaba. Él mismo confesaba con cierta sorna de que había “quitado celulitis y bolsas en los ojos en proyectos de los que nunca hablaría”.

En el hilo que dedicaba en Twitter había un apartado especial para hablar de maquillaje y cómo convive esa parte con la de efectos digitales. Quisimos preguntarle cuál era esa relación.

Manolo Solo 2

“El primer deepfake que hice en una serie es ‘Capítulo 0‘”, explicaba, “con un Joaquín Reyes disfrazado de Nicolas Cage. Hay un momento en el que se convierte en el Nicolas Cage que todos conocemos. A Miguel Esteban se le ocurrió ponerle una mirada un poquito más parecida a la de Cage: sigue siendo Joaquín Reyes, pero con ese punto inquietante que tiene Nicolas Cage. Es un ejemplo de cómo sobre el maquillaje se pueden convivir maquillaje y Efectos especiales”.

Ese trabajo se vio también en ’30 monedas’, donde “el maquillaje ayudó a ponerles jóvenes, y luego nosotros realzábamos y sobre eso se trabaja con efectos digitales. La parte de viejos no la he tocado, eso es maquillaje, y tanto en un caso como en el otro los actores tienen que actuar distinto, la construcción que hacen del personaje es diferente”.

Al hilo de ese comentario le preguntábamos a este profesional si era más difícil envejecer o rejuvenecer a alguien con efectos digitales. “Es totalmente distinto y se aplican técnicas distintas”, explicaba. “No me he enfrentado todavía a envejecer mucho más allá de Wyoming convertido en el Papa, pero ya estoy haciendo experimentos muy prometedores”.

Hardware potente y mucha postproducción

Los deepfakes están ya al alcance casi de cualquiera, y precisamente quisimos saber cuál era el equipo y el software que se utilizó en esta producción.

Aunque Alejandro Pérez no compartió detalles específicos, sí que indicó que “el punto de partida es el DeepFaceLab de hace un año, pero le he hecho tantas modificaciones y una vez se saca la imagen se postprocesa tanto que sus resultados se parecen poco a los que sacarías si usaras solo esa aplicación“.

De hecho, explicaba, “la fusión de imágenes CGI con imágenes originales es una ciencia en sí misma. Con ‘El Intermedio’ no hay habido dos deepfakes iguales (he hecho más de 20). Eso es terrible porque hay que hacer mucho de cero, preo también aprendo mucho más y me da 20 herramientas distintas”.

No ofreció tampoco detalles del hardware, aunque en su hilo sí explicó que desde Pokeepsie Films (@pokeepsie_films) “me proporcionaron todo el tiempo y el hardware necesarios“. Él mismo destacaba que todo este proceso “algún día se va a poder hacer dándole a un botón, pero hoy en día en vídeo y buena calidad es muy difícil lograrlo”.

La clave en este ámbito, nos explicaba, es que “si quieres hacer algo a más resolución que lo que se suele ver en YouTube tienes que comprar una gráfica con mucha memoria, porque ese requisito aumenta exponencialmente. Con una tarjeta de las buenas te da para trabajar en HD, para algo más necesitas mucho más” y ahí es donde la productora hizo la inversión necesaria para poder trabajar sin problemas.

Y los herederos de Marlon Brando, felices

En ‘Superman Returns‘ (Bryan Singer, 2006), hay una aparición estelar: la de Marlon Brando, que reaparece con su papel original de Jor-El, padre del superhéroe. Lo hace digitalmente y gracias a imágenes de archivo, claro, porque este actor había fallecido en 2004, dos años antes del estreno de la película.

Como explicaban en FXGuide, se usaron grabaciones que se hicieron en la película ‘Superman’ estrenada en 1978, pero algunas ni siquiera estaban en vídeo o tenían un ángulo inaplicable. Otras eran solo grabaciones de audio. “Para resolver esto se modeló la boca de Brando y se la incrustó en su cara de otra toma“, explicaban en ese reportaje.

El resultado es muy decente, y todos felices. Especialmente los herederos de Brando, que como explicaba Alejandro Pérez cobraron de esa participación en la película. Ese detalle apunta a una de las implicaciones menos contempladas de los deepfakes: las legales.

Para su trabajo en ’30 monedas’ nuestro experto se enfrentó a una situación singular. A la hora de rejuvenecer a los protagonistas, tuvo especiales problemas con Manolo Solo. “Tuve que utilizar una cara de otra persona que no ha trabajado en el proyecto“.

La razón de ese recurso era curiosa. “Cuando estaba afrontando cómo trabajar con él descubrí que tiene muy pocas imágenes de él de joven, y todas son con gafas“. Además, añadía, “ha hecho mucho más teatro que cine y los registros son de menos resolución y calidad, así que había un reto importante”.

Manolo Solo 3

Afortunadamente a Alejandro se le ocurrió una idea curiosa. Descubrió que el actor y cómico Julián Génisson (@canodrama) tenía las mismas facciones de Manolo Solo y le pidió usar su imagen para su proyecto. “Dijo que sí, habló con el productor y llegaron a un acuerdo. En producción no se había hecho nunca, por lo menos en España”.

Alejandro utilizó esas imágenes y las usó “como punto de partida para reconstruir la estructura ósea y a partir de ahí usar a Manolo”. El resultado, como puede verse en las imágenes de la serie, habla por sí solo.

Deepfakes y la desaparición de las estrellas (modernas)

Las implicaciones legales en este caso estaban resueltas, pero todo esto genera un debate enorme y plantea un futuro por el que le queríamos preguntar a Alejandro Pérez. ¿Vamos a un futuro de actores totalmente recreados con deepfakes y que no tengan que rodar ni una toma? ¿Qué pasará con el mundo del cine?

Para este profesional los deepfakes tienen ventajas importantes. “los dobles de las acciones de acción no van a tener que estar de espaldas todo el día – no todo el mundo va a tener que ser Tom Cruise”, nos decía, indicando que no habría tanto riesgo para dobles en escenas de acción.

No solo eso, porque lo realmente importante para él era otra cosa: “En el momento en el que puedes coger a un actor y darle cualquier edad puedes contar muchas más historias, hay una limitación que dejas de tener. Eso es bonito y va a abrir muchos caminos.”

Pero claro, hay ciertos peligros. Entre ellos, explicaba, “tengo la sensación de que podría llegar a ocurrir que las estrellas de cine llegaran a desaparecer. Si puedes coger a Paul Newman, ¿para qué necesitas más? Puede que las estrellas sigan existiendo, pero sean las de hace cien años. Hace falta esperar a ver cómo reacciona la gente ante esto”.

Ese futuro no parece tan lejano, sobre todo cuando hay producciones como ‘Finding Jack’ que desde hace tiempo se ha hecho famosa por resucitar digitalmente a ‘James Dean’ 65 años después de su muerte. ¿Estamos ante las puertas de una era de producciones protagonizadas por estrellas del pasado? Inquietante, como el valle del mismo nombre.

Un trabajo invisible

Sea como fuere, la conclusión para Alejandro Pérez Blanco es clara: en ’30 monedas’ “docenas de personas han dado lo mejor de sí mismas, y esto pasa en esta serie y en todas”.

Quienes como él se encargan de los efectos especiales al final hacen un trabajo que muchas veces es invisible. Detalles como “quitar un cartel de se vende del fondo o quitar la fecha de un estreno de teatro” son claves para hacer todo creíble, y son detalles en los que probablemente nunca te vayas a fijar pero que conllevan mucho trabajo.

Es más, comentaba. “Que Álex pueda saber que puede grabar este plano en esta dirección porque sabe que luego ciertas cosas se pueden quitar del fondo si lo necesita a él le da mucha libertad para contar la historia que quiere contar“.

Este profesional lo tenía claro: “nuestro trabajo es invisible. He tenido muchísima suerte por visibilizarlo con este hilo, pero lo normal, y lo ideal, es que no se note”.

Ese, de hecho, ese el objetivo, y el resultado es casi mágico.


La noticia

Eduard Fernández, qué joven te veo: así se hicieron 250 planos de deepfakes ‘made in Spain’ que asombran en ’30 monedas’

fue publicada originalmente en

Xataka

por
Javier Pastor

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