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Entre 'Body Snatchers' y 'Están vivos': 11 películas sobre ultracuerpos y otras invasiones extraterrestres silenciosas

Seguro que siempre, en cada Navidad, hay un momento en el que deseas estar habitando otro cuerpo y no el tuyo propio. Ese momento familiar incómodo, ese especial televisivo de vergüenza ajena, ese Villancicos Mix del vecino a volumen Obús… Nosotros no podemos decirte cómo teletransportar tu personalidad a un cuerpo sano y salvo del Apocalipsis Navideño, pero sí enseñarte cómo lo hacen otros. Otros extraterrestres.

Por eso hemos traído esta lista de invasores que se ocultan entre los humanos de forma inadvertida, saltando de un cuerpo a otro de forma prácticamente imperceptible, a base de ultracuerpos y mediante invasiones invisibles. Toda una clase magistral sobre pasar desapercibidos, así que te sugerimos que te acerques a ellas dispuesto a tomar buena nota de sus lecciones.


La invasión de los ladrones de cuerpos (1956)

La película seminal de las ficciones en las que los extraterrestres no nos invaden por la fuerza, sino que nos suplantan de forma silenciosa. Durante muchos años se discutió acerca de si la película era una crítica a los regímenes totalitarios comunistas o al McCarthysmo que imperaba en Estados Unidos, pero el consenso general (en boca de su director Don Siegel) es que la película es un reflejo del ambiente de paranoia y vigilancia constante que se respiraba, sin necesidad de orientación política. Posiblemente por eso ha envejecido tan bien.

Invasores de Marte (1956)

A veces las historias de usurpadores de cuerpos e identidades no tienen una resonancia política, sino que simplemente son un reflejo de uno de los pánicos infantiles más arraigados en el subconsciente: los adultos no son lo que dicen ser. El retrato tan perfecto de estos temores, a medio camino entre la ingenuidad de la ciencia-ficción de la época y la plasmación directa de la paranoia que se palpaba en la sociedad estadounidense, da pie a una película que significativamente vio la luz el mismo año que la primera ‘Body Snatchers’. Buenos tiempos para la invasión sibilina. Disfrutó de un extraordinario remake en los años ochenta a manos de Tobe Hooper, cargado de mala uva.

La invasión de los ultracuerpos (1978)

Una característica muy peculiar de las películas de los ultracuerpos es que están muy distanciadas en el tiempo, y cada una se puede permitir retratar los miedos y paranoias de cada época. Por eso, más que un remake, la ‘Body Snatchers’ de finales de los setenta es toda una actualización, dejando las preocupaciones políticas a un lado y anticipándose a la inminente década de los ochenta, denunciando la despersonalización del individuo y cómo la sociedad iba a devorar a todo aquel que se sintiera distinto.

La cosa (1982)

Si la mayoría de las películas de esta lista se caracterizan por deslizar entre sus inquietantes propuestas de invasiones anónimas un indisimulado componente de crítica social o política, esta obra maestra absoluta de John Carpenter destaca por justo lo contrario. Una historia de terror abstracta, de horror en estado puro, beneficiada por un escenario que es literalmente un lienzo en blanco, y por unos efectos especiales tan grotescos y literales que desplazan a la película por completo del marco de la realidad. Un ensayo sobre la paranoia, la esencia de lo que nos hace humanos (pista: poca cosa) y una lección de cine perfecto y que no ha envejecido en absoluto. Por cierto, que la reciente precuela, denostada en su momento, no está nada mal.

Hidden (Lo oculto) (1987)

Una joya absoluta del fantástico de los ochenta, que presenta un alienígena capaz de ocupar cuerpos de humanos, al estilo de ‘La cosa’ (es decir, usándolos como recipientes a controlar), pero que no tiene ningún interés en pasar desapercibido. Consciente de su práctica invulnerabilidad (cuando muere el humano que le sirve de recipiente, salta a otro), se dedica a robar coches, escuchar música rock y sembrar el caos, perseguido por un policía curiosamente al tanto de sus desmanes, interpretado con encanto extraterrestre por Kyle McLachlan. Violenta, directa y sin complicaciones,

Están vivos (1988)

Ignorada en su día, el tiempo la ha acabado convirtiendo en una producción de culto, adelantada a su tiempo y a la vez de maneras muy clásicas, que criticaba el capitalismo y consumismo radical de la América de Reagan con un estilo que guiñaba el ojo a los años cincuenta (de su ingenuidad expositiva al blanco y negro de las gafas de sol que revelan la verdad). Aunque aquí el acento no está puesto en la “sustitución” de humanos, sino directamente en la invasión, la idea de que los feos extraterrestres se camuflan entre los privilegiados mientras que las clases humildes tienen que arreglar el desaguisado a tiros y mascando chicle es absolutamente imperial.

Society (1988)

Tampoco exactamente una historia de usurpación, pero sí una viscosa parábola de invasiones-no-se-sabe-muy-bien-si-alienígenas, que arranca en la línea de ‘Invasores de Marte’, cuando un joven sospecha que todos sus familiares le ocultan algo. El resultado de sus pesquisas se desvelará en uno de los clímax más indescriptibles del cine fantástico de los ochenta, y el mensaje conforma un perfecto programa doble con ‘Están vivos’: los ricos son monstruos. Y conviene no interpretarlo de forma metafórica.

Secuestradores de cuerpos (Body Snatchers) (1993)

Aunque algo menos lujosa que las entregas anteriores (en España se estrenó directamente en vídeo), la tercera ‘Body Snatcher’s disfrutó de la combativa actitud de Abel Ferrara a la dirección, proclive a lanzar puñetazos en todas direcciones en sus películas. Esta vez se centra en el estamento despersonalizado por excelencia, el militar, y aunque el resultado no tiene tanto mordiente como las entregas anteriores (y eso que la década de los noventa daba de sí), los efectos especiales y el excelente plantel de actores le dan un acabado muy digno.

The Faculty (1998)

Si ‘Invasores de Marte’ proponía una asimilación de los terrores infantiles a hacerse adulto, ‘The Faculty’ es la plasmación total de la angustia adolescente al darse cuenta de que las figuras de autoridad son el mal. En esta caso ultracuerpos, en una película frenética dirigida con extraordinario pulso por Robert Rodríguez, con un reparto por encima de la media en el género en la época (Elijah Wood, Clea DuVall, Famke Janssen, Robert Patrick), monstruos anfibios alienígenas estupendos e ideas de guión sumamente malvadas, como el uso de drogas como forma de resistencia anti-alien.

La cara del terror (1999)

Inspirándose en un clásico, ‘El experimento del Dr. Quatermass’ de 1955, primera película del insigne científico y zambullida de la Hammer en el cine fantástico antes de sus incursiones en el terror gótico, ‘La cara del terror’ nos presenta un argumento clásico, el del astronauta que regresa a la Tierra infectado con algo que le ha convertido en una cáscara de humano sin sentimientos. Efectivas interpretaciones de Charlize Theron y Johnny Depp en una historia con hallazgos ocasionales y una buena dosificación tradicional del suspense.

Little Joe (2019)

Una de las últimas muestras del género es esta película de Jessica Hausner, voz peculiar del cine de autor reciente como ha demostrado en piezas como ‘Hotel’ o ‘Lourdes’, proclive a mezclar géneros e inyectar humor desconcertante en sus películas. ‘Little Joe’ es una versión de las historias de ultracuerpos que bebe de las historias de ciencia fría y chiflada del Cronenberg de los ochenta, y donde unas flores modificadas genéticamente para generar sustancias que provocan felicidad empiezan a ocupar las mentes de los humanos para garantizar su supervivencia. Brillante en lo visual y atrevida en su mezcla de ficción de bolsilibro y drama generacional.


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Entre ‘Body Snatchers’ y ‘Están vivos’: 11 películas sobre ultracuerpos y otras invasiones extraterrestres silenciosas

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Xataka

por
John Tones

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